Doctor Honoris Causa: Eduardo Fradkin
- 16-07-2026 15:30 |
- Aula 1401. Cero + Infinito
- Comunicación DF -
Como todos los años, el DF organiza un coloquio para comunicar los pormenores de Premio Nobel de Física con un experto en el tema. En esta ocasión, Mario Diaz, físico argentino, investigador en el proyecto LIGO (Observatorio de detección de ondas gravitatorias) en la Universidad de Texas y profesor visitante del DF contó por qué Rainer Weiss, Barry Barish y Kip Thorne recibieron el galardón de 2017. Además, la charla estuvo marcada por el reciente evento astrofísico donde se detectó por primera vez una combinación de ondas gravitacionales y radiación electromagnética, la primera kilonova.
“El 17 de agosto pasado, hace solo dos meses, yo estaba aquí en Buenos Aires cuando una alumna de doctorado que está haciendo su tesis en el observatorio de LIGO en Livingston me escribe un mensaje que decía: estrellas de neutrones... ¡guau! Desde ese momento, comenzó una carrera enloquecedora, que todavía no terminó, para tratar de entender lo que estaba pasando y también para comunicarse con los observatorios astronómicos. Porque, tal vez, lo más fascinante de este descubrimiento es la participación de una cantidad de personas que no necesariamente estaba conectada. A los dos segundos de la detección en uno de los detectores, el satélite FERMI de la NASA observa un estallido de rayos gamma de dos segundos de duración. No había ninguna duda, estaba clarísimo. En los días siguientes setenta observatorios en el mundo siguieron el evento”, resume muy entusiasmado Diaz.

Durante el coloquio el investigador enumeró el desarrollo de la astronomía de ondas gravitacionales: “una historia de cien años, que elegí contar seleccionando un par de momentos que yo considero que no pueden quedar afuera. Para mí, empieza en 1784 cuando John Mitchell, un astrónomo inglés, demuestra que puede haber estrellas con una relación peculiar de masa a radio que impide que la luz se escape. En 1915, Einstein formula la Teoría de la relatividad. Tuvo la gran capacidad de olvidarse del concepto puramente antropomórfico de fuerza para pensar en términos de geometría y entender que la gravedad no es más que la interacción de la geometría con la masa y la energía. El mismo año, Schwarzschild encuentra la primera solución exacta de la ecuaciones de Einstein. Entonces, el concepto de agujero negro en el contexto de la relatividad general queda establecido en 1915”.
Diaz continuó enumerando hechos trascendentes en la construcción del conocimiento de ondas gravitatorias durante todo el siglo XX. “En la década de los noventa hubo un momento en que debía discutirse la financiación de LIGO, el dinero que se necesitaba en esa época era de alrededor 300 millones de dólares. Quiero mostrarles algo que leí en el New York Times por esos días. Es el testimonio de un físico y astrónomo que se llama Anthony Tyson ante el comité de ciencia del congreso de EEUU, él habló en contra del financiamiento de LIGO, porque durante muchos años hubo una oposición muy grande en particular de la comunidad de astrónomos pero aún dentro de la comunidad de físicos había un escepticismo muy profundo acerca del éxito de este proyecto a corto plazo, claro que habría de definir qué es corto plazo”.
Anthony Tyson dijo: “Imaginen esta distancia, viajen alrededor del mundo 100.000 millones de veces (3.840 billones de kilómetros o un millón de veces la distancia de la Tierra a Neptuno). Tomen dos puntos separados por esa distancia. Una onda gravitacional fuerte la modificaría en un tamaño menor al espesor de un cabello humano. Tenemos probablemente menos de unas pocas décimas de segundo para medir ese efecto. Y no sabemos si este evento infinitesimal sucederá el próximo mes, el próximo año o tal vez en treinta años”. Lo interesante para Diaz es que el argumento de Tyson es cierto, sin embargo, los interferómetros se construyeron. En 1992 empiezan las obras, en el 2000 empiezan las observaciones que se llaman de ingeniería y dos años después la primera observación científica.
Apuntar al cielo
El hallazgo es fruto de la colaboración científica, se estableció un programa de seguimiento electromagnético y de partículas donde 74 grupos firmaron acuerdos de entendimiento con los laboratorios de LIGO y el proyecto Virgo en Italia. A lo largo de la charla, el investigador hizo referencia a TOROS, el agrupamiento de Telescopios Robóticos de Observación de Transitorios del Sur. “Es un equipo que hemos formado que incluye en gran parte a astrónomos argentinos, del que yo también formo parte. Este grupo también condujo observaciones de los mapas de cielo que proveyó LIGO en la primera detección con el telescopio de 1,5 metros de la estación astrofísica de Bosque Alegre”.
“Para hacer seguimiento electromagnético los detectores de ondas gravitacionales producen una alarma con una latencia terriblemente baja del orden de minutos, y a veces menos. Un equipo de humanos interviene para vetarla o aprobarla, luego la alarma se manda a los astrónomos que la van a seguir junto con unos mapas de cielo. Esto permite que los astrónomos puedan de manera automatizada decidir qué porción de cielo van observar según la mayor probabilidad de localización de las fuentes. “Apuntar” al cielo es un desafío porque regiones tan grandes ( entran 100 mil lunas llenas) son imposibles de barrer con telescopios de campo ancho y la mayoría de los que pueden observar profundamente son de campo muy pequeño”.
Siguiendo a la binaria
“Todo el mundo especulaba que la primera kilonova a detectar iba a ser de una magnitud muy débil, por lo que iba a ser muy difícil verla. La que observamos tuvo magnitud 15, ¡eso se puede ver con un telescopio de aficionado de cuatro pulgadas!”, relata Diaz y explica que como los eventos de este tipo no duran mucho -sólo un para de días a diferencia de una supernova que puede permanecer hasta cuarenta días- hay que determinar el área y la profundidad para saber cuántas galaxias pueden contener la fuente. “Entonces, se utiliza un catálogo de galaxias de ondas gravitacionales y se desarrolla un sistema de software para crear esos mapas muy rápidamente”.
“Todas la observaciones confirman la hipótesis de que el evento fue producido por un choque de una estrella de neutrones. La misión óptica es consistente con los modelos de lo que se llama kilonova; los datos de LIGO indican que fueron dos estrellas de 1.3 y 1.6 masas solares, aunque las incertezas para las masas son grandes; a unos 130 millones de años luz de La Tierra”.
A través de un gráfico el investigador mostró cómo resultó el espectro de ondas gravitacionales: “en un diagrama de cinco frecuencias de datos de conteo de fotones de los satélites podemos ver que a las 11 horas y 36 minutos después del evento se observa emisión infrarroja, a las 15 horas emisión ultravioleta brillante que dura muy poco, a los nueve días se detectan emisiones de rayos X de la fuente y 16 días después del evento emisiones de radio. Todo sigue de manera aproximada los modelos de kilonovas que se vienen desarrollando en los últimos diez años”.
“Un kilonova produce esencialmente elementos pesados en cantidades del orden de una décima o una milésima de masas solares eyectadas a velocidades que son de una décima o una tercera parte de la velocidad de la luz. Esto, es una fuente de lo que se llama procesos nucleares rápidos, prácticamente no suceden en las estrellas comunes como el sol. Estos lugares serían donde se producen los elementos pesados que nosotros encontramos en La Tierra, como el oro".
El proyecto HERON, financiado por la Unión Europea y reconocido entre las propuestas más destacadas de su área, busca desarrollar una nueva generación de tecnologías inspiradas en el cerebro humano. Investigadores y estudiantes del Departamento de Física de la UBA participarán de esta iniciativa internacional que apunta a construir sistemas de inteligencia artificial mucho más eficientes energéticamente.
Los profesores Andrea Bragas y Gustavo Grinblat, del Laboratorio de Electrónica Cuántica (LEC) del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, integrarán HERON (Hybrid-responsive mEm-devices for neuROinspired computiNg), un proyecto internacional financiado por la Unión Europea que busca desarrollar una nueva generación de dispositivos electrónicos inspirados en el funcionamiento del cerebro humano.
La iniciativa recibirá aproximadamente 1,2 millones de euros de financiación a través del programa Marie Skłodowska-Curie Staff Exchanges y comenzará oficialmente en septiembre de 2026, con una duración prevista de cuatro años.
La inteligencia artificial demanda cantidades cada vez mayores de energía. Una parte importante de ese consumo no proviene de los cálculos en sí mismos, sino de la arquitectura de procesamiento actual, que obliga a mover enormes volúmenes de información de un lado a otro entre unidades separadas de memoria y procesamiento.
El cerebro, en cambio, funciona de una manera radicalmente distinta: almacena y procesa información de forma integrada y utiliza energía únicamente cuando es necesario.
Esa diferencia inspira el desarrollo de la computación neuromórfica, un nuevo paradigma tecnológico que busca construir dispositivos capaces de aprender, adaptarse y procesar información de una manera mucho más eficiente. Un ejemplo concreto son las cámaras neuromórficas: en lugar de registrar una escena completa cuadro por cuadro, detectan únicamente los cambios relevantes. Si nada se modifica, no generan ni transmiten datos innecesarios.
La promesa de esta tecnología es enorme: desarrollar sistemas de inteligencia artificial más rápidos, adaptativos y sostenibles, capaces de reducir drásticamente el consumo energético asociado a la creciente demanda global de procesamiento y almacenamiento de datos.
HERON fue evaluado como una de las propuestas más destacadas entre las presentadas en su área, un reconocimiento a la calidad científica de la iniciativa y a la trayectoria de los grupos de investigación involucrados.
El proyecto está coordinado por la University of Groningen, en los Países Bajos, y reúne a grupos de investigación de Europa y Argentina especializados en materiales avanzados, nanoelectrónica, física experimental y fabricación de dispositivos.
Aunque la coordinación formal corresponde a la institución europea, la propuesta fue impulsada y articulada por Diego Rubi, investigador principal del CONICET y responsable del Laboratorio de Ablación Láser del Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN, CONICET-CNEA), quien desde hace años desarrolla dispositivos memristivos, una de las tecnologías emergentes más prometedoras para la electrónica neuromórfica.
Este trabajo es posible gracias a la infraestructura científica instalada en el INN, donde se cuenta con equipamiento de deposición por láser pulsado (PLD) capaz de fabricar películas ultradelgadas de óxidos complejos y realizar su caracterización eléctrica, capacidades tecnológicas que posicionan a la Argentina en la frontera internacional de esta área de investigación.
En este contexto, el Laboratorio de Electrónica Cuántica fue convocado por su reconocida trayectoria en óptica ultrarrápida, nanofotónica y nanofonónica.
El equipo liderado por Andrea Bragas y Gustavo Grinblat buscará desarrollar nuevas formas de controlar estos dispositivos mediante acoplamientos electromecánicos inducidos por luz.
En particular, los investigadores estudiarán cómo responden materiales ferroeléctricos de última generación a estímulos ópticos y acústicos, con el objetivo de comprender cómo se comunican sus distintas propiedades y aprovechar esas interacciones para construir nuevas arquitecturas de computación neuromórfica.
El desafío científico es integrar múltiples capacidades que hoy existen por separado: la fabricación de dispositivos, su control mediante luz y sonido y la comprensión de las interacciones entre sus distintos componentes para que funcionen como un sistema unificado, capaz de emular algunos de los principios de funcionamiento del cerebro.
La complementariedad entre las capacidades experimentales del Laboratorio de Ablación Láser del INN y del Laboratorio de Electrónica Cuántica del Departamento de Física constituye uno de los principales aportes argentinos al proyecto y refleja el nivel de excelencia alcanzado por los grupos de investigación nacionales.
Más allá de sus objetivos científicos y tecnológicos, HERON tendrá un impacto directo en la formación de las próximas generaciones de físicos y físicas del Departamento de Física de la UBA.
Gracias a la articulación entre el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología y el Laboratorio de Electrónica Cuántica, estudiantes de la carrera podrán realizar prácticas avanzadas de laboratorio, desarrollar sus tesis e incorporarse a equipos internacionales que trabajan en algunos de los desafíos tecnológicos más importantes de la actualidad.
En la práctica, esto significa que podrán participar de todas las etapas del proceso de investigación: desde la fabricación de dispositivos neuromórficos hasta su caracterización óptica, eléctrica y acústica, utilizando infraestructuras científicas de nivel internacional instaladas en el país.
Este aspecto constituye uno de los mayores valores estratégicos del proyecto. En un área considerada prioritaria para el desarrollo tecnológico global, el Departamento de Física ofrece a sus estudiantes la posibilidad de formarse en laboratorios que hoy se encuentran en la frontera mundial del conocimiento y construir una trayectoria científica de excelencia participando, desde la Argentina, de proyectos internacionales que contribuirán a definir las tecnologías del futuro.
Compartimos la primera edición del año del newsletter del Departamento de Física de la UBA, un espacio donde reunimos y comunicamos los hechos, proyectos, investigaciones y novedades más relevantes de nuestra comunidad.
A través de cada edición buscamos acercar la actividad científica, académica e institucional del Departamento y seguir construyendo vínculos dentro y fuera del DF.
Los invitamos a leerlo y compartirlo.
El Departamento de Física informa la renovación de sus autoridades, conforme a los resultados de las elecciones para la Dirección y la representación en el Consejo Departamental (CODEP) por los tres claustros.
Ha sido electo como Director el Profesor Pablo Balenzuela.
La representación ante el CODEP quedó conformada de la siguiente manera:
Profesores titulares: Hernán Grecco, Gabriela Pasquini y David Blanco.
Profesores suplentes: Christian Schmiegelow y Gustavo Otero y Garzón.
Graduados titulares: Lucía Novacovsky y Román Schiaffino.
Graduados suplentes: Maricel Rodríguez y Juan Manuel Armaleo.
Estudiantes titulares: Alejandro Toranzo y Federico Gabriel Herrera.
Estudiantes suplentes: Giuliana Belén Amenta, Santiago Salvador Mayorga y Aylen Anahí Contreras.
Felicitamos a las autoridades y representantes electos, y les deseamos una gestión fructífera en el desarrollo de sus funciones institucionales.